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‘Sade. La libertad o el mal’

Reseña de la exposición Sade. La libertad o el mal. Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). 11 mayo-15 octubre, 2023.

Más allá de su relación prevalente con la trasgresión sexual, la exposición Sade. La libertad o el mal explora el impacto que los escritos del Marqués de Sade (1740-1814) han tenido sobre la cultura política, la estética y la filosofía desde principios del siglo XX. Al explorar las obras y publicaciones instaladas en una sala diseñada específicamente para la muestra, llena de rincones oscuros y vértices desiguales, el espectador navega un espacio de saturación e intimidad.

Los curadores Alyce Mahon, profesora de la Universidad de Cambridge y autora del libro The Marquis de Sade and the Avantgarde (2020), y Antonio Monegal, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, han dedicado varios años a investigar y discutir la influencia del pensamiento de Sade en la cultura contemporánea. Desde principios del siglo XX el trabajo literario del Marqués ha sido utilizado por diferentes artistas, literatos, dramaturgos y filósofos para volver sobre los temas del mal, la crueldad, la rebelión, lo no normativo y la libertad. El poeta francés Guillaume Apollinaire lo identificó como “la voz del periodo moderno” y a partir de allí la vanguardia se apropió la creación literaria de Sade que enfatizó lo erótico, el cuerpo y la sexualidad para orquestar una crítica inclemente a instituciones como la familia, el Estado, la Iglesia y la ley, que con frecuencia han caído en el abuso sistémico del poder. Como pensador, Sade ha interpelado a intelectuales centrales en la contemporaneidad como Adorno y Horkheimer, y tuvo un renacer en mayo del 68 cuando su nombre apareció como grafiti en las paredes de la Sorbona, según Mahon como símbolo de una rebelión radical. Aunque parezca paradójico, la causa feminista lo incluyó también desde su propia lectura. A pesar de que los personajes femeninos están completamente sexualizados en los textos de Sade como Justine o los infortunios de la virtud (1791), La filosofía en el tocador (1795) y Juliette (1797), autoras seminales del feminismo lo han retomado para explorar concepciones alternativas de feminidad. Angela Carter, por ejemplo, argumenta en su libro The Sadeian Woman and the Ideology of Pornography (1978) que la creación de Sade contradice los valores patriarcales del sexo y la feminidad y dota a la mujer de agencia sobre la forma como se narra su propio erotismo.

La muestra aborda las repercusiones del pensamiento de Sade emulando la estructura literaria. Se inicia con un prólogo titulado “Sade y su filosofía en el tocador”,que presenta a Donatien Alphonse François de Sade y detalla sus reclusiones en la cárcel por delitos de perversión sexual (veintisiete años en total). Aquí se presentan varios ejemplares de las primeras ediciones de sus obras, así como algunas cartas y documentos sobre su historia. Este material se pone en diálogo con una obra del fotógrafo catalán Joan Fontcuberta, Googlegrama: Sade (2023), un collage que incluye más de seis mil imágenes que aparecieron al escribir la palabra “Sade” en el buscador de Google y que Fontcuberta ha dispuesto de manera tal que conforman una copia del Retrato imaginario del Marqués de Sade (1938) de autoría de Man Ray, esta vez en versión mosaico. Este tipo de palimpsestos de obras inspiradas en otras obras que están basadas en los textos de Sade son una constante en la exposición. Está también la proyección en tres canales del artista estadounidense Paul Chan Sade for Sade’s Sake (2009), con figuras de sombra a escala casi 1:1 que escenifican en loop actos de sexo y violencia a la manera de un teatro mecanizado. El título se apropia de la expresión “el arte por el arte” para introducir el concepto de algo que se repite sin pretensiones más allá del acto mismo. Además de obras recientes se incluyen obras que han sido referenciales para muchos de los artistas contemporáneos, como la película Salò o los 120 días de Sodoma (1975) del director italiano Pier Paolo Pasolini, de la que se proyectan algunos fragmentos.

En general el guión curatorial no se detiene mucho en el aspecto histórico y toma más bien un atajo inmediato a la actualidad en la que se vinculan el deseo y el consumo con lo violento y cruel mediados por las pantallas y dispositivos del ser humano hoy. Las líneas de tiempo implementadas por el equipo curatorial sobre la vida del Marqués de Sade no solo nos ubican en un mundo con doble rasero en el que conviven la fascinación y el horror, sino que insertan ese pensamiento en nuestra contemporaneidad marcada por el consumo y el individualismo.

El “prólogo” es seguido por cuatro capítulos o ejes temáticos diferenciados como “pasiones”, en un obvio guiño a la novela de Sade Los 120 días de Sodoma (1785). En el primer aparte, “Pasiones transgresoras”, se explora la influencia de Sade sobre las vanguardias artísticas y literarias del siglo XX en Europa, época en la que se enfoca Mahon en su libro. Los surrealistas tienen el protagonismo en esta parte, pues Sade —a quien Breton clasificó como surrealista en el manifiesto de 1924— fue una inspiración en lo que aquel grupo de vanguardia consideraba como la búsqueda de la libertad total. Se incluye aquí el famoso Monumento a D. A. F. de Sade (1933) de Man Ray, dibujos y grabados de Salvador Dalí, Otto Dix, Roberto Matta y Alberto Giacometti, junto con fragmentos de las películas La edad de oro (1930) y Los olvidados(1950) de Luis Buñuel, todos expresamente relacionados con el Marqués. Se destacan los dibujos de André Masson realizados en 1928 para ilustrar el libro Histoire de l’oeil, de Georges Bataille (Lord Auch), y los originales de las ilustraciones hechas por Hans Bellmer para el mismo libro en 1940. Los libros ilustrados son en realidad un aspecto fascinante de la exposición. Es claro que el medio le permite a los artistas visuales abordar lo aberrante desde la intimidad: los grabados creados para las novelas de Sade son pequeños en escala pero poderosos en la imaginería que manejan. La artista checa Toyen creó en la década de 1930 las ilustraciones para la edición en checo de la novela Justine (1932), y la edición de lujo de la novela Julietteimpresa en el Vaticano fue ilustrada por la argentina Leonor Fini con unos grabados que muestran al personaje como una heroína y libertina. El capítulo termina con la documentación fotográfica del happening 120 minutos dedicados al Marqués de Sade (1960) que elabora la idea de cultivar el derecho de las personas a ejercer su autonomía de pensamiento por encima de la normatividad establecida. Según declaraciones de su creador, el artista francés Jean-Jacques Lebel, Sade estaba haciendo experimentos para alcanzar la libertad individual y social.1 La acción llevó al arresto de Lebel por obscenidad.

El capítulo siguiente se titula “Pasiones perversas”. En él se exponen las obras de artistas de la segunda mitad del siglo veinte que abiertamente rompen con el tabú alrededor de las prácticas sexuales no normativas y afirman la transgresión y experimentación con el erotismo como formas expresivas. En medio de un ambiente de censura, escándalo e intolerancia artistas como el norteamericano Robert Mapplethorpe y el colectivo Quimera Rosa + Post-Op han desafiado el sistema impuesto en su contexto con obras que sacuden las expectativas y mueven los límites de lo que el arte puede hacer y ser. El colectivo catalán Quimera Rosa se autodefine como un “laboratorio de experimentación e investigación sobre identidades, cuerpo y tecnología”2 inspirado en el pensamiento de Donna Haraway. En esta ocasión colaboran con Post-Op para generar la video instalación Filosofía a la mazmorra que sitúa al espectador en el centro de un espacio rodeado por cuatro pantallas que se activan con su presencia. En cada pantalla aparece uno de los artistas que al principio leen fragmentos de los parlamentos de cuatro personajes de Sade: Justine, Juliette, Duran y Clairwill, para después internarse en la intimidad de sus prácticas BDSM. Aunque las prácticas del grupo pueden ser entendidas como una puesta en escena de las propuestas por Sade, en el caso del colectivo Quimera Rosa + Post-Op el hecho de partir de la negociación y el consenso marca una distancia con las posiciones del escritor francés.

Se incluyen además dibujos del francés Pierre Molinier, las dibujo-esculturas tituladas Philosophy in the Boudoir (1996) del animador y cineasta Jan Švankmajer, el video Pandora’s Box (1995) de Susan Meiselas e ilustraciones, comics y publicaciones de los artistas Miguel Ángel Martín, Nobuyoshi Araki, Joan Morey y Carles Santos. La cultura de masas, incluyendo los comics y fanzines, se mezcla con obras únicas para explorar el tema de la sexualidad después de la propuesta de la revolución contracultural de la década de 1960.

La transición hacia los siguientes capítulos se da con dos piezas de documentación. Por un lado, una instalación basada en los registros y elementos utilizados en el happening Ejecución del testamento del Marqués de Sade, realizado por Jean Benoît en 1959 en casa de la poeta surrealista Joyce Mansour. Consiste en un striptease ritualizado en el que se exige un nuevo entierro para el Marqués de Sade, que fue enterrado en una ceremonia católica en el sanatorio de Charenton. Hay además un registro de la única entrevista para televisión que se conoce de Georges Bataille. El autor de El erotismo y La literatura y el mal fue uno de los principales lectores e intérpretes del pensamiento de Sade y para muchos de nosotros fue el filtro a través del cual conocimos al Marqués.

El tercer y cuarto capítulos, “Pasiones criminales” y “Pasiones políticas”, giran en torno a una lectura de la obra de Sade que se contrapone a aquella que le atribuye una exploración de la libertad. Las piezas que allí se presentan abordan el abuso, la crueldad, lo grotesco y la violencia e incluyen obras de Sira-Zoé Schmid, Paul McCarthy, Laia Abril y Domestic Data Streamers, junto con fragmentos de la película Funny Games (1997) de Michael Haneke.

La muestra implementa mecanismos para actualizar a Sade como pensador, por ejemplo, la documentación de experimentos sociales llevados a cabo en Yale y Stanford a principios de la década de 1960 por Milgram y Zimbardo, en los que se estudiaba la obediencia a la autoridad a pesar de las propias convicciones. En este mismo tenor incluye cuatro diálogos ficticios entre pensadores actuales y pensadores para quienes Sade fue una referencia importante al abordar temas como la figura de la víctima y las violencias de Estado. Se incluyen así registros de conversaciones ficticias entre la filósofa Marta Segarra y Simone de Beauvoir, Marina Garcés y Gilles Deleuze, Laura Llevadot y Maurice Blanchot, y Ster Jordana y Michel Foucault.

“Pasiones políticas” se detiene en el abuso de poder que ejercen los gobiernos, la Iglesia, la Milicia y otros estamentos. La obra de Teresa Margolles Horrores modernos (2023) consiste en 313 portadas de periódicos sensacionalistas con imágenes de la violencia en el México actual. Marcelo Brodsky hace intervenciones sobre fotografías de archivo del colonialismo para denunciar la crueldad ejercida sobre las naciones colonizadas mientras Kara Walker denuncia el impensable abismo de la esclavitud en la campaña colonial europea y el artista polaco Blalla Hallmann se refiere en sus pinturas grotescas y cómicas a las atrocidades del nazismo.

La muestra en el CCCB termina con un epílogo que se desarrolla bajo el título “El escenario de una revolución” e incluye un fragmento de la obra Le retour de Sade de Bernard Noël y muestras audiovisuales y fotográficas de obras de Albert Serra, Candela Capitán, Angélica Liddell y Shu Lea Cheang.

En las salas se genera un viaje entre la fascinación y la repulsión, y el espectador puede llegar a sentirse sacudido de un extremo a otro al yuxtaponerse el deseo, el libertinaje, la libertad, la perversión, la maldad, lo humano, el poder y el consumo, sin que la exposición proponga una resolución del conflicto. Sade es considerado como perverso y autocomplaciente, pero también como revolucionario y libertador; más allá de los juicios polarizados la exposición hace posible un estado en el que el pensamiento de Sade es instrumental para reevaluar la condición humana hoy. La exposición está acompañada de una serie de conversatorios y talleres y de una sala de lectura y discusión llamada “La impropia”.

  1. “Jean-Jacques Lebel. Sade and Freedom of Expression”, CCCB.org, 1 de junio de 2023,https://www.cccb.org/en/multimedia/videos/jean-jacques-lebel-sade-and-freedom-of-expression/242375. ↩︎
  2. Ver: https://quimerarosa.net/about/espanol/. ↩︎